lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Qué es el trail running? Definición visceral

FOTO: Lüar de la Rosa
Cabe comenzar este artículo puntualizando un aspecto que considero importante y que me gustaría que el lector del mismo lo considerase de la misma manera. El titular de la publicación: «¿Qué es el trail running?» puede despertar la curiosidad del lector buscando en él una definición técnica o minuciosa del concepto trail running o un análisis exhaustivo del término redactado por un profesional de la materia. Por ese motivo acompaño al titular con la puntualización «Definición visceral», porque es eso lo que pretendo transmitir con este artículo , definir esta disciplina como yo la siento, la veo y la percibo desde un punto de vista personal, interior y visceral que estoy seguro que es de la forma en que vais a verlo un porcentaje muy alto de los que leáis este texto y a la vez seáis practicantes de este deporte. 

«¿Qué es el trail running? Definición visceral» no es el análisis del concepto de un técnico, es una opinión personal de Lüar de la Rosa, extremeño, corredor habitual apasionado y amante de la montaña por encima de todo, o osease, yo mismo, por lo tanto cualquier desacuerdo o decepción con estas palabras habrá sido por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

A bote pronto y como todos lo entendemos, la definición popular de trail running es correr por montaña, y listo. Para los más estudiosos como son los de la ITRA (International Trail-Running Association), la definición que dan, textualmente, para trail running es: «...una carrera pedestre abierta a todos, en entorno natural (montañas, desierto, bosque, llanura, …) con el mínimo asfalto posible (no debe superar el 20% del recorrido total). El camino puede ser variado (caminos, senderos, pistas, …) y la ruta debe de estar debidamente marcada. La carrera será idealmente, pero no necesariamente, en autosuficiencia o en semi autosuficiencia y se llevará a cabo con respeto de la ética deportiva, la lealtad, la solidaridad y el medio ambiente». Ahí queda la cosa.

Para mí el trail running es un ejercicio físico espectacular, no lo califico como deporte, aunque claramente lo es, porque el término deporte implica competición y rivalidad y entonces ya pierde parte de ese atractivo idílico que quiero ver en él. Soy consciente de que es competición y de que es rivalidad, y de que eso es necesario y de que eso lo engrandece aunque a veces lo enturbie. El trail running es sufrimiento y dolor, sudor, mucho sudor, sangre y lágrimas, muchas lágrimas. Es pasión por una actividad, devoción por un paisaje, puestas de sol que nunca serán iguales dos veces, atardeceres azafranados difíciles de olvidar. Es respeto, mucho respeto por la montaña y con la montaña, pues en raras ocasiones ésta, si te equivocas arriesgando irracionalmente, te dará otra oportunidad. Y es respeto por tu compañero, sobretodo por tu compañero.

El trail running es soledad, mucha soledad, aunque sea en un ultra multitudinario de participantes, siempre hay un momento en el que te encuentras sólo y esos kilómetros de soledad son sumamente especiales. Es concentración y cabeza, es tener los diez sentidos en alerta permanente (las manos y pies, los ojos, los oídos, la nariz y la boca); es curioso como, aunque vayas corriendo exhausto después de varias horas y kilómetros, nuestro cuerpo es capaz de percibir, por ejemplo, el sonido de una ramita partirse levemente a nuestro paso. ¡Increíble esa situación extrema por la que está pasando nuestro cuerpo que obliga al cerebro a estar siempre alerta!

Es todo solidaridad y compañerismo, porque si hay dolor o sufrimiento en un momento concreto, instintivamente los seres de una misma especie tendemos a arroparnos, a unirnos para juntos salvar el escollo y salir airosos; el trail running es silencio y ruido a la vez: es silencio necesario y obligado cuando vamos tranquilos en soledad, pensando en nuestras cosas y disfrutando del momento. Es ruido necesario y obligado cuando vamos doloridos y sufriendo, con calambres o levemente lesionados o aturdidos por el cansancio que hace flaquear las piernas. ¡Es entonces cuando necesitamos ruido que haga despistar a nuestro cerebro para que no piense en el dolor! Le damos al play de nuestro reproductor de música ¡¡¡y que suene «Thunder» de AC/DC a toda hostia!!!

El trail running no es reloj, no son tiempos, ni minutos por kilómetros, ni podium; el trail running es moverte por sensaciones, por dolores y sorpresas porque en la montaña tiene que correr más la cabeza que las piernas; es celebración celestial por llegar, aunque haya sido gateando.

Y eso, llegar, el trail running es llegar. Puedes correr y correr, andar y subir, y bajar y volver a subir, y trepar y caer y correr y volver a andar, pero lo importante de la montaña es llegar, pero llegar a casa donde está tu familia esperando con la medalla de finisher en forma de beso y la corona de laurel de abrazo.

Muchas cosas de las que he dicho en esta peculiar definición seguramente suenen a utopía, pero es lo que siento y es lo que soy; otras muchas se habrán quedado en mi tintero visceral, adrede o por descuido, si has llegado hasta aquí, lector, ahora te toca a ti terminar de definir esta locura, para ello te pido que lo hagas con un comentario igualmente de visceral.

¡Salud, patas y montaña!