lunes, 13 de noviembre de 2017

El EGO del corredor, el enemigo invisible



Os preguntareis el porqué del título, ¿enemigo invisible? Cierto es que a día de hoy vivimos cada vez mas pendientes de las redes sociales, Facebook, Twiter, Instagram… Nos gusta que la gente nos vea, que vea como entrenamos, como corremos, como nos alimentamos, las redes sociales son un escaparate o bien para lucirnos o bien para motivarnos, pero también son un arma de doble filo y ahí es a donde quiero llegar.
Son mas los corredores que nos enseñan todo lo que hacen en sus perfiles y de sabidas es que cuanto mas conocido eres más expuesto estás a la crítica, quizás deberíamos salir un poco mas de nuestra zona de confort, vivimos por y para las redes sociales (no todos), pero contamos los grandes entrenamientos que hacemos, contamos la gran carrera que hicimos, contamos como pasamos esos kilómetros durante la prueba, pero todo eso te hace pensar que el mundo gira en torno a ti, nos gusta ver likes en nuestras publicaciones, nos gusta ver como la gente nos sigue, como comenta cada publicación que subimos y esa sensación de grandeza, ese EGO cada vez va creciendo más y más en nuestro interior, en nuestra cabeza, dándonos una falsa realidad. Y cuando estás en la cumbre, esa falsa cumbre ese zenit que te dan las redes sociales nos olvidamos porque corremos en realidad, corres para los demás, pensando en subir esa publicación y ver cuantos likes tendrás o cuantos nuevos seguidores o comentarios te dirán lo bueno que eres.


Ese EGO va creciendo poco a poco, te agiganta, te da esa sensación de poder y de necesidad se sentirte importante, pero todo llega, ese globo se desinfla a pasos agigantados cuando llegan las grandes citas, las grandes carreras, cuando nos etiquetamos en ellas y esa gran carrera fulanito nos adelanta en  carrera cuando tu pensabas que eras mejor que el y la cabeza empieza a pensar… ¿Porqué? Si entreno más que el, tu cabeza no lo entiende y es cuando te pasa mengano y ahí tu mundo interior se desmorona se empieza a caer esa torre que tu EGO había creado y se resiste a derrumbarse completamente, en ese preciso instante es cuando comienza tu “otra” carrera, esa en la que al día siguiente o justo después cuentas que no ganaste o subiste a podido por “dolores de estomago”, “vómitos”, “tirones”, “calambres”, “un gel que te sentó mal” y muchas historias más.


Después en tus redes sociales cuentas esa historia de esa mala carrera, el que tu EGO suelta esa cortina de humo para no hacerte ver la realidad y seguir construyendo de nuevo esa torre que parcialmente se había desmoronado, en otras ocasiones esa torre cae y algunos, solo algunos corredores vuelven a la realidad.


Es bueno tener un poco de EGO, pero saber que demasiado EGO nos hará sentir gigantes en un mundo de hombres pequeños.
Recordar que el gigante Gulliver cayó antes hombres pequeños que apenas se sabía de su existencia.
Controlar el EGO, solo tiene 3 letras… Puede destruirnos hasta hacernos perder la motivación por completo.