martes, 14 de noviembre de 2017

Drop 0 mm. o sacando al niño que llevamos dentro.

FOTO: revistapaleo.com

El "drop", en cuanto a calzado deportivo se refiere, es un término que todo corredor popular, amater o profesional conoce o al menos debería de conocer ya que es un elemento importante a tener en cuenta a la hora de la elección del calzado idóneo para el desarrollo de la actividad del running o del trail running. Técnicamente, es la diferencia de grosor, medida en milímetros, de la mediasuela entre la parte trasera o del talón y la parte delantera o zona metatarsal de la zapatilla. 


Un corredor popular, por norma general, suele moverse en el tipo de drop de 12 mm. mientras que un corredor habitual, más experimentado y con una técnica más eficiente combinando correctamente capacidad aeróbica, anaeróbica y una buena posición corporal durante la carrera, suele moverse por un tipo de drop de 8 mm. 

Este tipo de drop, 8-12 mm. ofrece al corredor buena estabilidad y amortiguación así como una zancada más larga debido al grosor más pronunciado en talón y mediasuela favoreciendo así el apoyo más rápido de la parte trasera del pie.


Pues bien, de un tiempo a esta parte, el mundo del running y del trail se está familiarizando cada vez más con el tipo de drop 0 mm. popularmente conocido este estilo de carrera como minimalista o barefoot. Y es que cada vez es más habitual coincidir en maratones de asfalto o ultra trails de montaña con corredores que han optado por este estilo "sencillo" de calzado para sus competiciones; normalmente son corredores minimalistas evolutivos que han pasado del calzado habitual, técnico y "ultramoderno" de última generación a un tipo de zapatilla o sandalia sencilla, sin amortiguación, de suela totalmente plana con la misma altura en talón, mediasuela y zona metatarsal: DROP 0 mm.

Se ha reducido la zapatilla a lo necesario y esencial, despojándola de todo aquello que le sobra, con ello se consigue evitar el apoyo temprano del talón en la carrera, favoreciendo por contra que el mediopié sea la primera zona de contacto con el suelo, lo cual proporciona un ahorro energético ya que se aprovecha en cada pisada el impulso elástico del tendón de aquiles.


Entonces, si vamos a mejorar, vamos a progresar y vamos a cansarnos menos ¡todos al drop 0 mm.!. Pues no, lo siento. La cosa no es tan fácil y la transición de 12 a 0 mm. menos todavía. Más que la zapatilla en sí, en este estilo simple de carrera hay una preparación exquisita, una técnica de carrera espectacular, una elegancia en cada pisada celestial, se flota más que se corre, y eso se entrena duramente a diario o se nace en África y desde pequeñito corres descalzo o con sandalias o con zapatillas básicas, para conseguir de mayor ser como Abebe Bikila.

Y es que la vida cómoda, sedentaria y los malos hábitos nos van privando de esa virtud minimalista de carrera con la que todos los humanos nacemos, si no fijaros en los niños, ninguno cuando va corriendo entra de talón y como los bebés corretean medio de puntillas. Cuando crecemos y dejamos de correr porque nos acomodamos es cuando dejamos de pisar de metatarsos para empezar a hacerlo de talón. Luego, con el paso de los años, nos entra el gusanillo del running y empezamos a trotar con la mala técnica adquirida desde que empezamos a crecer y abandonamos una forma de correr innata que de forma involuntaria fuimos desechando mientras crecíamos. Por eso decía en el párrafo anterior que más que la zapatilla minimalista en sí es la técnica de carrera la que consigue que seamos un barefoot de libro, por eso cualquier joven corredor que se haya formado en pista con la técnica de carrera perfecta se calzará un drop 12 mm. y parecerá flotar descalzo o como si llevara unas sandalias Huarache hechas a mano en el corazón de una selva mexicana.

FOTO: Atletismo. Carrera 'Niños de África' | 100 Pies Eventos